Ante el espejo, en el blanco del ojo, junto al iris, se nota una pequeña mancha amarillenta, apenas en relieve. O un fino triángulo de tejido rosado, atravesado por vasos sanguíneos, que parece avanzar hacia la parte coloreada del ojo. En el primer caso, por lo general, es una pinguécula; en el segundo, un pterigión.
Pterigión o pinguécula: dos palabras poco familiares, y sin embargo el pterigión por sí solo afecta a una persona de cada diez aproximadamente2. Se parecen, pero no se comportan de la misma manera.
En resumen
- Pinguécula y pterigión son crecimientos benignos de la conjuntiva; la pinguécula se queda en el blanco del ojo y no molesta a la vista, el pterigión puede extenderse sobre la córnea1,2.
- El pterigión afecta a una persona de cada diez en el mundo, con más frecuencia a las personas mayores, a los hombres, a quienes trabajan al aire libre y a quienes viven cerca del ecuador2,3.
- La exposición a los rayos UV es un factor de riesgo con pruebas sólidas para el pterigión, más limitadas para la pinguécula4.
- Quitar el pterigión dejando descubierta la superficie del ojo lleva a más recidivas; un injerto de conjuntiva del mismo ojo las reduce7,8.
- En los estudios observacionales, quienes usan gafas de sol tienen menos pterigiones; la OMS indica gafas, sombrero y sombra para protegerse de los UV3,6.
En este artículo
Pterigión o pinguécula: cómo se distinguen
Los dos nacen de la conjuntiva, la membrana fina y transparente que recubre el blanco del ojo. Son lesiones benignas, formadas por tejido degenerado bajo la superficie1.
La pinguécula es un pequeño depósito amarillento que se queda en la conjuntiva. No molesta a la vista; cuando irrita un poco el ojo, por lo general bastan las lágrimas artificiales1.
El pterigión es un crecimiento de tejido fibroso y de vasos sanguíneos5 que puede invadir la córnea, la ventana transparente delante del iris. Al crecer puede causar un astigmatismo incluso importante y una pérdida de visión1,2. Es más frecuente en un solo ojo que en los dos2.
Una diferencia importante está precisamente en los vasos. Según una reseña sobre los orígenes del pterigión, su rica vascularización se debería a una inflamación crónica que se suma al daño por la luz; y en dos encuestas en el África meridional el pterigión no resultaba estrechamente ligado a la pinguécula: los dos trastornos no van siempre juntos5.
Qué frecuentes son y quién corre más riesgo
Para el pterigión hay estimaciones sólidas. Un metaanálisis de 2013, de 20 estudios de población con más de 900.000 personas, calculó una frecuencia del 10,2 %; el pterigión era más común con la edad y en las regiones más cercanas al ecuador, y quienes pasaban mucho tiempo al aire libre tenían probabilidades más altas2.
Un metaanálisis más amplio, de 2018, reunió 68 estudios con 415.911 personas en 24 países y encontró una frecuencia del 12 %: del 3 % entre los 10 y los 20 años al 19,5 % por encima de los 803. Las diferencias entre países eran enormes, de menos del 1 % en un estudio en Arabia Saudí al 53 % en un estudio en China. Las probabilidades eran más altas en los hombres, en quienes vivían en el campo y en quienes trabajaban al aire libre3.
Para la pinguécula, entre los estudios que hemos examinado no hay estimaciones igual de sólidas.
El papel del sol
Una revisión de 2014 sobre la relación entre rayos ultravioleta y enfermedades de los ojos clasificó las pruebas: son sólidas para el pterigión, mientras que para la pinguécula son limitadas4. También la Organización Mundial de la Salud enumera el pterigión entre los efectos de los rayos UV en los ojos6.
El sol no lo explica todo. La reseña sobre el origen del pterigión señala un papel también para la irritación crónica, por cualquier causa, que alimenta la inflamación y el crecimiento de nuevos vasos5. El viento y el polvo se citan a menudo, pero en los estudios que hemos examinado no hay datos que midan su efecto.
Cuándo molestan
La pinguécula puede irritar un poco el ojo, pero no afecta a la vista1. El pterigión se convierte en un problema para la vista cuando se extiende sobre la córnea1,2.
Una reseña clínica recomienda un enfoque prudente, porque quitar un pterigión que aparece por primera vez puede llevar a una recidiva más difícil de tratar que la lesión inicial1. Por eso la operación se valora sobre todo cuando el pterigión amenaza la vista1,2.
La operación del pterigión y las recidivas
El problema de la operación no es quitar el pterigión, sino evitar que vuelva. Un informe de la American Academy of Ophthalmology de 2013 resumió los estudios: extirparlo dejando descubierto el blanco del ojo lleva a muchas más recidivas que usar técnicas adicionales7. Entre ellas están el injerto de un pequeño colgajo de conjuntiva sana, tomado del mismo ojo, y la mitomicina C, un fármaco que frena el crecimiento de las células; la combinación de los dos reducía todavía más las recidivas. La mitomicina, sin embargo, era la única asociada a complicaciones que pueden amenazar la vista, como el adelgazamiento de la esclerótica, la pared blanca del ojo7.
El estudio
¿Injerto de conjuntiva o membrana amniótica? La revisión Cochrane
Una revisión Cochrane de 2016 reunió 20 ensayos aleatorizados, con 1.866 personas y 1.947 ojos, realizados en ocho países, entre ellos Brasil, China, Irán y Turquía. Comparó el injerto de conjuntiva con el uso de membrana amniótica, un tejido que procede de la placenta. En los estudios con datos a los seis meses de la operación, el pterigión había vuelto en una proporción de entre el 3,3 % y el 16,7 % de los ojos con injerto de conjuntiva, y de entre el 6,4 % y el 42,3 % con membrana amniótica: de media, con el injerto las recidivas eran la mitad aproximadamente. La ventaja era mayor en los pterigiones ya operados una vez, mientras que a los tres meses los resultados eran similares8,9. Muchos estudios no describían bien cómo se habían realizado, y faltan datos sobre los síntomas y la vista8,9.
También la forma de fijar el colgajo cuenta. Otra revisión Cochrane, con 14 ensayos aleatorizados en adultos, comparó el adhesivo biológico de fibrina con los puntos de sutura. Con el adhesivo las recidivas podrían ser menos frecuentes: si con los puntos el pterigión vuelve en unas 10 intervenciones de cada 100, con el adhesivo volvería en unas 5. La intervención era más breve en unos 17 minutos, pero las complicaciones, como el desprendimiento del colgajo, resultaban más frecuentes; la certeza de las pruebas es baja10.
Protección frente al sol: lo que sabemos
En el metaanálisis de 2018, quienes usaban gafas de sol tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de tener un pterigión3. Son estudios observacionales: muestran una asociación, y quien lleva gafas de sol puede diferir en otros aspectos de quien no las lleva. Las indicaciones de la OMS para reducir la exposición a los UV incluyen gafas de sol envolventes, el sombrero de ala ancha, la sombra y menos tiempo al sol en las horas centrales, sobre todo cuando el índice UV llega a 3 o más6. Cómo elegir una lente que filtre de verdad los UV lo explicamos en el artículo sobre las gafas de sol.
Cuándo comentarlo con el oftalmólogo
- Una mancha en el blanco del ojo que crece hacia la córnea, o que se enrojece a menudo: el oftalmólogo puede reconocer un pterigión en una revisión1,2. Las otras causas de un ojo rojo se cuentan aparte.
- Una visión que empeora o se distorsiona en un ojo con un pterigión: puede ser un astigmatismo causado por el crecimiento sobre la córnea2.
- Una mancha que cambia rápido, se oscurece, sangra o tiene un aspecto distinto del habitual: debe verse pronto, para descartar otras lesiones.
- Tras una operación de pterigión, si la lesión reaparece: es una recidiva, que hay que valorar con quien te ha operado8.
Preguntas frecuentes
¿El pterigión y la pinguécula son peligrosos?
Son lesiones benignas1. La pinguécula no molesta a la vista; el pterigión puede hacerlo si crece sobre la córnea, deformándola o cubriendo su centro1,2. Por eso el pterigión debe seguirlo el oftalmólogo en el tiempo.
¿La pinguécula hay que quitarla?
Por lo general no: no afecta a la vista, y la molestia, cuando existe, se maneja en general con lágrimas artificiales1. Si molesta, se habla con el oftalmólogo.
¿El pterigión vuelve tras la operación?
Puede volver. Las recidivas son mucho más frecuentes si se quita el pterigión sin técnicas adicionales7; con el injerto de conjuntiva, a los seis meses, fueron de entre el 3,3 % y el 16,7 % en los ensayos aleatorizados9.
¿Las gafas de sol sirven contra el pterigión?
En los estudios observacionales, quienes las usan tienen aproximadamente la mitad de probabilidades de tener un pterigión3, y los rayos UV son un factor de riesgo con pruebas sólidas4. No hemos encontrado ensayos aleatorizados, pero la protección frente al sol está entre las indicaciones de la OMS6.
Pterigión y pinguécula están a menudo ligados a los años pasados bajo el sol. Son lesiones benignas, pero el pterigión merece atención cuando crece hacia la córnea1,2. Si hace falta una operación, la técnica cuenta tanto como la decisión de operar: de la técnica depende el riesgo de verlo volver7,8.
Fuentes
- Jaros PA, DeLuise VP. Pingueculae and pterygia. Surv Ophthalmol. 1988;33(1):41-9. doi:10.1016/0039-6257(88)90071-9 · PubMed 3051468
- Liu L, Wu J, Geng J, Yuan Z, Huang D. Geographical prevalence and risk factors for pterygium: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open. 2013;3(11):e003787. doi:10.1136/bmjopen-2013-003787 · PubMed 24253031 · PMC
- Rezvan F, Khabazkhoob M, Hooshmand E, Yekta A, Saatchi M, Hashemi H. Prevalence and risk factors of pterygium: a systematic review and meta-analysis. Surv Ophthalmol. 2018;63(5):719-735. doi:10.1016/j.survophthal.2018.03.001 · PubMed 29551597
- Yam JC, Kwok AK. Ultraviolet light and ocular diseases. Int Ophthalmol. 2014;34(2):383-400. doi:10.1007/s10792-013-9791-x · PubMed 23722672
- Hill JC, Maske R. Pathogenesis of pterygium. Eye (Lond). 1989;3 ( Pt 2):218-26. doi:10.1038/eye.1989.31 · PubMed 2695353
- Organizzazione mondiale della sanità (OMS). Ultraviolet radiation (fact sheet). 2022. who.int
- Kaufman SC, Jacobs DS, Lee WB, Deng SX, Rosenblatt MI, Shtein RM. Options and adjuvants in surgery for pterygium: a report by the American Academy of Ophthalmology. Ophthalmology. 2013;120(1):201-8. doi:10.1016/j.ophtha.2012.06.066 · PubMed 23062647
- Clearfield E, Muthappan V, Wang X, Kuo IC. Conjunctival autograft for pterygium. Cochrane Database Syst Rev. 2016;2(2):CD011349. doi:10.1002/14651858.CD011349.pub2 · PubMed 26867004 · PMC
- Clearfield E, Hawkins BS, Kuo IC. Conjunctival Autograft Versus Amniotic Membrane Transplantation for Treatment of Pterygium: Findings From a Cochrane Systematic Review. Am J Ophthalmol. 2017;182:8-17. doi:10.1016/j.ajo.2017.07.004 · PubMed 28734814 · PMC
- Romano V, Cruciani M, Conti L, Fontana L. Fibrin glue versus sutures for conjunctival autografting in primary pterygium surgery. Cochrane Database Syst Rev. 2016;12(12):CD011308. doi:10.1002/14651858.CD011308.pub2 · PubMed 27911983 · PMC
Los títulos de los estudios están en el idioma original de publicación. Los números de referencia del texto remiten a estas fuentes; los datos de las citas proceden de PubMed (National Library of Medicine).


